jueves, 11 de enero de 2018

La catarsis de Jan Fabre: Monte Olimpo




¿Puede existir la catarsis ahora en el teatro como antes en las tragedias griegas?
Esa es la pregunta que se hace y hace al espectador Jan Fabre y pretende responderla con su ‘Monte Olimpo’, una performance teatral de 24 horas continuadas durante la cual actores y espectadores vivirán encerrados en la sala del teatro, y en este caso en el edificio de los Teatros del Canal, en Madrid, como un Gran Hermano apocalíptico y agotador… de solo un día de duración, pero que día…


Allí verán, oirán, actuarán, comerán, irán al baño, dormirán o dormitarán, soñarán o tendrán pesadillas tanto el público como los personajes que se moverán por el escenario…

Algo que se ha definido como “un proyecto monumental inspirado en la cara más oscura de la tragedia griega y que se convertirá con el paso de las horas en una auténtica bacanal griega que comenzará a las siete de la tarde del día 12 de enero y terminará a las siete de la tarde del día siguiente, 13 de enero…


¿Por qué 24 horas?

Según Jan Fabre, para romper la dictadura del tiempo y acercarse al lenguaje de los sueños, porque llegará un momento que nadie sabrá distinguir entre realidad y fantasía, verdad y sueño…



Los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid presentan el estreno en la Comunidad de Madrid de Monte Olimpo. Para glorificar el culto a la tragedia (Mount Olympus. To Glorify the Cult of Tragedy), una performance de 24 horas inspirada en la cara más oscura de la tragedia griega, creada por el director belga Jan Fabre para su compañía Troubleyn. Este espectáculo, con las localidades agotadas desde que salió a la venta en junio, estará en la Roja en una única función del 12 al 13 de enero. 



Con cuatro generaciones sobre el escenario, este monumental proyecto es excepcional para Fabre, que exhibe cada dimensión de su obra teatral tras más de treinta años de experiencia. El montaje, que se representa en varios idiomas, inglés, francés, alemán, holandés e italiano con sobretítulos en español, cuenta con texto de Jeroen Olyslaegers y en el reparto hay 30 artistas.  Este maratón de sangre y horror que busca la purificación del alma encadena 12 de las más sangrientas tragedias griegas.



El proyecto de veinticuatro horas de Jan Fabre es un ataque al tiempo. Fabre dilata el tiempo, lucha con la segunda mano y hace que el tiempo pase más deprisa o pierda el ritmo. Intensifica el momento, ese eterno aquí y ahora del teatro, en una vorágine de imágenes que llevan al espectador a una experiencia diferente del tiempo, un laberinto en el tiempo donde vagamos, perdidos entre el siempre y el nunca, el ayer y el mañana, durmiendo y caminando, sueño y realidad. En el proyecto de veinticuatro horas no existe el presente.


La producción está inspirada principalmente por la mitología griega. Fabre se interesa por dice indescifrables héroes griegos: Eteocles, Hecuba, Edipo, Fedra, Hipólito, Heracles, Agamenón, Orestes, Electra, Medea, Antígona y Ajax.  Se recrea la fiesta de las Grandes Dionisisas, el mayor festival dramático de la Antigüedad, en honor al dios Dionisio, donde se convocaba a tres poetas trágicos y, durante una jornada, desde el amanecer hasta el atardecer, cada uno debía representar cuatro obras: tres tragedias y, para concluir, un drama satírico.




Los actores interpretan actos impenetrables, hablan un lenguaje que se va sumiendo en dudas, silencios, estertores de muerte, vómitos o gritos silenciosos. El momento de anagnórisis, de reconocimiento, nunca llega: este mundo del mito griego está dominado por la oscuridad, lo incomprensible, la violencia pura y el amor enfermo. Se despiertan y duermen sobre el escenario; los tramoyistas se despiertan y duermen en el escenario; los dramaturgos se despiertan y duermen en el escenario. Durante veinticuatro horas, Fabre va construyendo sus imágenes a partir de sus sueños robados.





¿Qué suena a locura?

Para que negarlo, sí…

Pero así es Jan Fabre y sus proyectos, a cada cual más loco y excéntrico, más rompedor y curioso…

¿Aplausos o abucheos?


En unas horas lo sabremos…

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